Brasil: Obras públicas para enfrentar el enfriamiento de la economía

Brasil enfrenta el caída del crecimiento con obras públicas.

Como consecuencia directa de la fuerte desaceleración sufrida por la economía brasileña durante este año, el gobierno de Dilma Rousseff ha decidido impulsar una serie de iniciativas que reactiven la economía, mediante la realización de obras públicas con el fin de evitar lo máximo posible el enfriamiento de la economía de Brasil.

La preocupación del gobierno brasileño, es consecuencia directa del poco alentador informe que dio a conocer el pasado fin de semana el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) -el organismo estatal que certifica el índice de actividad económica–, el cual informó que el Producto Bruto Interno de Brasil sólo creció un 0,2 % en el primer trimestre del año 2012.

Los datos entregados por el IBGE son peores de lo esperado por la mayoría de los analistas financieros brasileños, lo que generó una repercusión negativa en el mercado financiero local, generando una estimación consensuada de que el Producto Interno Bruto de Brasil crecerá solamente un 2,7 por ciento en el 2012, lo cual es algo mas de la mitad de lo que fue estimado por el mercado a comienzos de año.

Tras estas estimaciones a la baja del crecimiento brasileño, el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, asumió que el pronóstico de crecimiento realizado por su ministerio para el 2012, un 4,5 %, ha quedado superado por la realidad.

Frente a este escenario de freno al crecimiento, la presidenta Rousseff dio ordenes a los ministros de Industria y Comercio, de Transportes, de Ciudades y de Desarrollo Regional para que preparen en el corto plazo la ejecución de obras públicas previstas en el presupuesto 2012, según ha revelado este jueves el importante diario O’Globo . La presidenta Rouseff ordenó que deben adoptar una serie de medidas con fuerte impacto en el mercado de trabajo como también en el consumo. Esto en la práctica significa seguir una estrategia de apostar al crecimiento, y no caer en medidas de reducción presupuestaria, marcando una importante diferencia con los gobiernos europeos quienes frente al frenazo económico han asumido políticas de ajuste.

Este punto en particular fue rescatado por la presidente Rouseff en un discurso que dio en la semana, donde reiteró sus cuestionamientos a las medidas adoptadas en la Unión Europea. Aseguró que Brasil sigue otra forma de hacer las cosas: “sistemáticamente tomaremos las medidas para incrementar la inversión pública, para estimular la inversión privada y el consumo de los hogares. Tenemos un arsenal de medidas que deben adoptarse en caso necesario. No vamos a permitir la destrucción de cualquiera de nuestras conquistas sociales, ambientales y económicas”.