¿Es posible un capitalismo sostenible?

¿Se puede pensar en un capitalismo sostenible?

El despiadado uso de los recursos naturales, ha puesto en jaque el medio ambiente, y por ende, al planeta. Por ello ha sido necesario comenzar a pensar en alternativas para poder crecer de manera acorde con la naturaleza.

Existen algunas voces que plantean esto de manera directa. Un excelente ejemplo de lo anterior es el ex Vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, quien es un activo defensor del medio ambiente, ha presentado hace algunas semanas un documento titulado “Capitalismo Sostenible” y más específicamente con una carta llamada “Manifiesto para un Capitalismo Sostenible”, la que fue co-publicada con el ex CEO de Goldman Sachs, David Blood, en la cual llaman a buscar un modelo capitalista que respete a la naturaleza.

En el “Manifiesto para un Capitalismo Sostenible”, tanto Gore como Blood plantean que las empresas y emprendimientos que logran incorporar el tema de la sostenibilidad y respeto al medio ambiente en sus negocios, logran mejores resultados financieros en un largo plazo, ya que gozan de una mejor imagen por generar productos sustentables, además logran ahorran dinero reduciendo desechos y a vez, pueden mejorar su eficiencia energética y pueden manejar de una forma mucho más óptima los riesgos futuros porque poseen un conocimiento más completo de los temas que afectan su negocio, y finalmente, logran beneficios financieros. Por ello, ser productor o emprendedor sostenible, para Gore o Blood, puede dar mejores retornos a sus inversores.

Paralelamente, según Al Gore y David Blood plantean que los emprendimientos y empresas debieran poder ser capaces de dejar los planteamientos de corto plazo, para tomar directrices de largo plazo, que puedan ser sostenibles y amigables con su entorno. Para ello, tanto Gore como Blood plantean una serie de pasos con el fin de que tanto empresarios como emprendedores puedan pensar en tener un crecimiento sostenible:

-Terminar con la costumbre de fijar ganancias estimadas trimestrales para los inversores, ya que las mismas promueven el pensamiento a corto plazo y agotan la paciencia de los inversionistas si éstas no se logran.
-Pensar en una serie de compensaciones salariales que valoren los resultados sustentables a largo plazo: la mayoría de los esquemas de compensación no hacen responsables a los directores y ejecutivos de las ramificaciones de sus decisiones en el futuro.
-Recompensar financieramente que los inversores mantengan sus acciones por un cierto número de años, con el fin de poder evitar la volatilidad que existe en el mercado financiero y a la vez, poder atraer a inversores de largo plazo con capitales pacientes.

Como puede verse, la premisa de Gore y Blood es sencilla: Pensar en corto plazo es destructivo y a la vez, pensar a largo plazo genera estabilidad y crecimiento.