¿Qué hay detrás del fenómeno de las conferencias TED?

El lado menos conocido de las conferencias TED, ¿Qué hay detrás de ellas?
Los videos de las conferencias TED, son unos de los más visitados actualmente, aunque parezca mentira, su canal en YouTube, tiene más de 85 mil suscriptores y sus videos han sido reproducido unas 50 millones de veces. A propósito, como no sentirse atraído por interesantes charlas sobre tecnología, emprendimientos, medio ambiente y tendencias, y mucho más aún con oradores de la talla de JR Rowling, Bono Vox, Al Gore o Stephen Hawking. Muchos recuerdan la charla de Bill Gates cuando lanzó mosquitos para plantear que la malaria, no solo debía ser un tema de los pobres.
Pero vaya que las conferencias TED, también tienen sus detractores y esto se debe a que básicamente en la era de la democratización de la información, de las redes sociales y de la interacción, las conferencias TED se encuentran en falta con esta materia. Pese a tener más de 2.100.000 de “me gusta” en Facebook, las charlas son exposiciones que los oradores realizan por unos 45 minutos en promedio, y luego de su finalización no se genera ningún tipo de debate. Para poder participar a los encuentros los miembros deberán pagar una cuota anual de entre 4000 a 6000 dólares y para ser aceptados, y según lo que se publicó hace unos días en la BBC, los aspirantes además deberán ser “comprometidos colaboradores de la comunidad TED, de las ideas discutidas en TED y de los proyectos que salen de la conferencia”.
Sin embargo, estas conferencias, son mucho más que simples charlas de grandes emprendedores, muchos la definen como parte de un perfil social, sus usuarios, se sienten parte de algo y son felices con ello. El dilema, entre el acceso virtual y el acceso real a sus conferencias es el punto más débil de la organización, y desde donde se plantean casi todas sus críticas.
Entonces, la pregunta que subyace sigue siendo la misma, ¿Cómo puede ser que una organización pueda ser elitista y abierta a la vez?
La polémica sigue abierta, sin embargo cada vez son más los que se acercan a esta suerte de culto del “saber” de la posmodernidad.
Lo cierto es que aún siendo elitista, los mejores contenidos de las charlas están en línea, y allí uno puede acceder a declaraciones, planteos e información sobre algunos temas que son realmente apasionantes y que de otra manera, no sería posible poder alcanzarlo.